virtud y liderazgo

Cuando presentamos el miércoles pasado la edición española de la biografía de Hildegarda Burjan en el Congreso de los Diputados de Madrid; estábamos a punto de asistir a la primera caída de un gobierno español usando el mecanismo de la moción de censura. El título de la obra, en aque lugar y con asistencia de varios diputados, fue realmente muy oportuno: “la conciencia del parlamento“.

De entre lo mucho (y bueno) que se habló de Hildegarda como judía conversa al catolicismo, parlamentaria y fundadora además de los roles supuestos de su sexo como madre y esposa; se trató su estilo de liderazgo. Y la conexión de este con las virtudes cardinales. Son tres los principios que Burjan aplicó magistralmente y que son esenciales en cualquier puesto de dirección:

  • Priorizar. No todo es igualmente importante ni al mismo tiempo. Además, los recursos son escasos. La falta de priorización en la gestión tiene dos efectos inmediatos: la pérdida de eficacia (incumplimiento de objetivos) y/o la pérdida de eficiencia (mala distribución de recursos).
  • Delegar. Para distribuir trabajo, pero sobre todo para distribuir responsabilidad. No buscando suboordinados sino creando colaboradores. Este principio tiene mucho que ver con el desarrollo personal y carrera del equipo.
  • Planificar. El plan es la piedra angular de la gestión. Para proyectar el futuro con la perspectiva del presente. Pero el plan está lejos de ser una hoja de ruta a seguir de forma exhaustiva. Sirve para asignar recursos y raramente se cumple. Los planes están para hacerse y corregirse. No para cumplirse.

Más sobre Burjan: https://eldebatedehoy.es/cultura/hildegarda-burjan/

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conversaciones

Desde hace unos años mi amiga Marisa Moreno trabaja en un proyecto extraordinario para arrojar luz sobre temas de dominio público. La idea es simple, como todas las cosas que nacen de una fe profunda y de un talento poco ordinario. En un pequeño estudio de televisión en Toledo, en un sótano noble del centro histórico, cada semana se graba una conversación de apenas 30 minutos. Grabado de un tirón, en una sola toma. Con tres planos y dos interlocutores. Una media luz y ambiente de confianza, casi familiar, donde el buen hacer de Miguel Larriba, pone el resto.

La linealidad de la forma permite atención preferente al fondo. Los temas son conversados previamente en una comida de trabajo, pero las preguntas están abiertas. Y de hecho, el desarrollo es imprevisible como tiene que suceder en cualquier conversación libre y profunda. Como además es un canal de televisión local e independiente, no hay más patrón que el servicio a la verdad. La serie de entrevistados es de una factura extraordinaria. Todos ellos líderes en sus ámbitos profesionales. Nombres como Joaquín Leguina, Jesús Banegas, José Manuel Otero Novas, Fernando García de Cortázar, Jaime Mayor Oreja o Justino Sinova dan una idea de la densidad de los contenidos.

El resultado es un rato de televisión de mucha calidad donde se arroja pensamiento y criterio sobre política, economía, historia, familia… y todo lo que surja a lo largo de la conversación.

Os dejo el último programa al que he tenido el honor de asistir.

el oficio de hombre

Mi amigo Fernando Lostao me regaló el pasado mes de enero el libro EL OFICIO DE HOMBRE del profesor Enrique San Miguel. Además del guiño por incluir una referencia primeriza a la biografía de Hildegard Burjan que presentábamos esos días en Viena; es un libro que aporta mucha frescura a los términos liderazgo y cristiano, que no obstante se relegan al subtítulo para huir conscientemente del liderazgo enlatado de manual. Porque como el autor ya apunta en el título, el liderazgo y el compromiso son rasgos de plenitud de un oficio más largo y profundo: la carrera por llegar a ser hombre.

Además de una abundante bibliografía centrada en el occidente del siglo pasado, sorprende la selección transversal de autores de corte político muchos de ellos (donde el liderazgo se hace más visible) pero también incluyendo intelectuales tan sugerentes como Umberto Eco o Stefan Zweig. Este último tan apartado de cualquier liderazgo que no sea una supremacía espiritual y humanista de la existencia.

De su lectura saco dos enseñanzas fundamentales:

  • El liderazgo o es total o no es liderazgo. No se circunscribe a una parcela de la vida aunque en una de ellas se manifieste con mayor prominencia. Porque el oficio de hombre no admite fragmentación y requiere toda la potencia de la razón y el corazón.
  • El liderazgo implica la puesta en marcha de la razón práctica. Que supera la contemplación, para manifestarse -sin eliminar las contradicciones- en la acción.

El libro está disponible en la Sección Cultura de la editorial Digital Reasons