Ortega Lara. El hierro del inocente

No conozco a José Antonio Ortega Lara. Tampoco me hace falta. También sabemos de la vida de otros hombres extraordinarios por los libros, por sus coetáneos o por internet.

Pero sí soy nacido en Murcia. Y siendo murciano de cuna, me rasga las entrañas escuchar a otros murcianos eructar que Ortega Lara vuelva al zulo donde unos terroristas salvajes le dieron vida de perro durante 532 días. Continúa leyendo Ortega Lara. El hierro del inocente

nos falta una guerra

Ante una gilipollez adolescente, mi abuelo me decía que, si hubiera pasado la guerra, me ahorraría los tremendismos en política. En Europa llevamos siete generaciones sin conocer una guerra -caso inédito en nuestra historia- y esto explica que nos permitamos cierto lujos. Un Brexit, un Trump o un Podemos no hubieran sido posible en la posguerra. La experiencia del conflicto cruento, de la miseria y de la necesidad; hicieron que del trauma naciera el consenso. Pero ese consenso consistió también en blanquear el comunismo, poner el capitalismo al final de la historia y olvidar el alma cristiana de los pueblos occidentales en pos de la sociedad abierta. Ahí están destilados los ingredientes que han desembocado en la política cotidiana, cuajada de populismos a diestra y siniestra. Continúa leyendo nos falta una guerra

El fuego de la tradición

Imagen: Toter Mann. Alpes bávaros 2018 (c) G. Moreno-Muñoz

En nuestro mundo líquido y digital nadie habla de la tradición como un valor. Pero ese mundo etéreo por el que flotamos los ciudadanos sin patria, no para de mandarnos señales de lo contrario. La tradición es algo querido por muchos. Y la defensa de la tradición familiar, nacional o religiosa está en la raíz de muchos movimientos que son más de contestación que de afirmación. Desde Donald Trump a Putin, pasando por la oposición venezolana al chavismo. Continúa leyendo El fuego de la tradición

El campo de agosto

Foto: prado a los pies del Untersberg (Salzburgo, Austria) (c) G. Moreno-Muñoz

Desde que tengo uso de razón mis veranos viven en el campo. Ese remanso inmenso de horizontes perdidos. Óleo de colores pardos que secan los ríos de un agosto agonizante. Bosques atravesados de luz y hojas recortadas sobre jumas a punto de arder. Vuelo sonoro de golondrinas en ondas sobre la alberca.

El espectáculo del estío en soledad debería ser parte de una buena educación para la ciudadanía. No porque las playas enconejadas de sombrillas, no tengan su encanto, sino porque la vida en el campo nos acerca a la primera civilización con capacidad craneal. La de la siembra, la cosecha, la doma de las fieras. Ahí empezó todo. Cuando se le gana la batalla al bosque y a la broza. Cuando se cava el hierro de la azada abriendo la cerviz de la tierra. Cuando se levanta la mata de tomate o se desperezan los tallos ásperos de la calabaza. Cuando los animales siguen el paso lento del pastor. Es la armonía con la creación y con el Creador. Lomas y vaguadas, barrancos y collados; el prado y el rastrojo. El agua y el fuego.

El agosto no se hace, sino se vive.  En el campo. Nuestra casa común, la misma naturaleza.

Whom to serve?

Some days ago I read a shared article in LinkedIn about humble leadership. I was happy to see how the understanding, what is leadership all about, is spreading more and more:  a way to serve. And if you are managing people, the only destination of the service is the people you are dealing with.

It’s the people, stupid! rephrasing Bill Clinton’s popular quote.

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esos pastores hispanoamericanos #sosNicaragua

Lo de Nicaragua clama al cielo. Con un país en estado de excepción. Con decenas de muertos por una acción represiva inmisericorde. Con complicidad asesina de los vecinos bolivarianos que se proclaman hermanos. Con una indiferencia global porque en un país pobre los muertos son diferentes. Con respuestas campanudas, tardías e inoperantes de organismos internacionales. Sin apenas presión de Estados Unidos, ni de la Unión Europea. Tampoco de España, donde tanto pregonamos los lazos espirituales de la Hispanidad. Nada. Nadie. Sólo la Iglesia y sus pastores. El valiente obispo Báez y sus hermanos en el episcopado. Confirmados por la voz del Papa a través del nuncio apostólico. Y delante de ellos, Jesús Sacramentado.

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virtud y liderazgo

Cuando presentamos el miércoles pasado la edición española de la biografía de Hildegarda Burjan en el Congreso de los Diputados de Madrid; estábamos a punto de asistir a la primera caída de un gobierno español usando el mecanismo de la moción de censura. El título de la obra, en aque lugar y con asistencia de varios diputados, fue realmente muy oportuno: “la conciencia del parlamento“.

De entre lo mucho (y bueno) que se habló de Hildegarda como judía conversa al catolicismo, parlamentaria y fundadora además de los roles supuestos de su sexo como madre y esposa; se trató su estilo de liderazgo. Y la conexión de este con las virtudes cardinales. Son tres los principios que Burjan aplicó magistralmente y que son esenciales en cualquier puesto de dirección:

  • Priorizar. No todo es igualmente importante ni al mismo tiempo. Además, los recursos son escasos. La falta de priorización en la gestión tiene dos efectos inmediatos: la pérdida de eficacia (incumplimiento de objetivos) y/o la pérdida de eficiencia (mala distribución de recursos).
  • Delegar. Para distribuir trabajo, pero sobre todo para distribuir responsabilidad. No buscando suboordinados sino creando colaboradores. Este principio tiene mucho que ver con el desarrollo personal y carrera del equipo.
  • Planificar. El plan es la piedra angular de la gestión. Para proyectar el futuro con la perspectiva del presente. Pero el plan está lejos de ser una hoja de ruta a seguir de forma exhaustiva. Sirve para asignar recursos y raramente se cumple. Los planes están para hacerse y corregirse. No para cumplirse.

Más sobre Burjan: https://eldebatedehoy.es/cultura/hildegarda-burjan/

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conversaciones

Desde hace unos años mi amiga Marisa Moreno trabaja en un proyecto extraordinario para arrojar luz sobre temas de dominio público. La idea es simple, como todas las cosas que nacen de una fe profunda y de un talento poco ordinario. En un pequeño estudio de televisión en Toledo, en un sótano noble del centro histórico, cada semana se graba una conversación de apenas 30 minutos. Grabado de un tirón, en una sola toma. Con tres planos y dos interlocutores. Una media luz y ambiente de confianza, casi familiar, donde el buen hacer de Miguel Larriba, pone el resto.

La linealidad de la forma permite atención preferente al fondo. Los temas son conversados previamente en una comida de trabajo, pero las preguntas están abiertas. Y de hecho, el desarrollo es imprevisible como tiene que suceder en cualquier conversación libre y profunda. Como además es un canal de televisión local e independiente, no hay más patrón que el servicio a la verdad. La serie de entrevistados es de una factura extraordinaria. Todos ellos líderes en sus ámbitos profesionales. Nombres como Joaquín Leguina, Jesús Banegas, José Manuel Otero Novas, Fernando García de Cortázar, Jaime Mayor Oreja o Justino Sinova dan una idea de la densidad de los contenidos.

El resultado es un rato de televisión de mucha calidad donde se arroja pensamiento y criterio sobre política, economía, historia, familia… y todo lo que surja a lo largo de la conversación.

Os dejo el último programa al que he tenido el honor de asistir.

el oficio de hombre

Mi amigo Fernando Lostao me regaló el pasado mes de enero el libro EL OFICIO DE HOMBRE del profesor Enrique San Miguel. Además del guiño por incluir una referencia primeriza a la biografía de Hildegard Burjan que presentábamos esos días en Viena; es un libro que aporta mucha frescura a los términos liderazgo y cristiano, que no obstante se relegan al subtítulo para huir conscientemente del liderazgo enlatado de manual. Porque como el autor ya apunta en el título, el liderazgo y el compromiso son rasgos de plenitud de un oficio más largo y profundo: la carrera por llegar a ser hombre.

Además de una abundante bibliografía centrada en el occidente del siglo pasado, sorprende la selección transversal de autores de corte político muchos de ellos (donde el liderazgo se hace más visible) pero también incluyendo intelectuales tan sugerentes como Umberto Eco o Stefan Zweig. Este último tan apartado de cualquier liderazgo que no sea una supremacía espiritual y humanista de la existencia.

De su lectura saco dos enseñanzas fundamentales:

  • El liderazgo o es total o no es liderazgo. No se circunscribe a una parcela de la vida aunque en una de ellas se manifieste con mayor prominencia. Porque el oficio de hombre no admite fragmentación y requiere toda la potencia de la razón y el corazón.
  • El liderazgo implica la puesta en marcha de la razón práctica. Que supera la contemplación, para manifestarse -sin eliminar las contradicciones- en la acción.

El libro está disponible en la Sección Cultura de la editorial Digital Reasons