Cerca de Tí, Señor

La Navidad europea transita entre dos himnos apasionantes. El Noche de Paz de Arnsdorf compuesto para acompañar la Misa del Gallo y el Cerca de Tí Señor de Sarah Adams. Los dos describen con precisión el anhelo de todos nosotros en estos dias santos. No es mucho lo que piden ni lo que glosan: la fiesta en paz, familiar, el amor y el misterio. Más bien lugares comunes para nuestros tiempos; sin embargo son embriagadores e inactuales. De tan sencillo que es el mensaje, se nos hace inalcanzable.

La fe que no hace y crea cultura, pertenece al orden angélico y Europa ha desarrollado una cultura vigorosa en torno a la Pascua de Navidad. Sus referentes culturales son trazos de una civilización que sigue alimentando la voluntad, el entendimiento y el espíritu; aunque sea de forma fragmentada y crecientemente minoritaria. Proclamar el nacimiento de Jesús, querer estar cerca de Él e invocar quietud y amor junto al pesebre sigue siendo el radical mensaje del Misterio. Una noticia tan nueva y tan vieja que no explica por sí sola el por qué mantener su celebración. Si es por la inercia de siglos, o como forma de determinado poder terrenal. Pero si le quitamos la dura costra al frenesí navideño, también en el año 2022, descubrimos que la herida de todo ser humano sigue intacta. Igual que lo está su necesidad de sanarla.

Decía Benedicto XVI en una conversación con Robert Speamann que según avanzaba en la vejez, se le hacían más presentes las devociones de su niñez. Y es que la Navidad nos devuelve a la casa de donde venimos y a donde esperamos volver. Por eso queremos estar cerca, calentarnos y alumbrarnos cuando la noche se hace más larga. Zafarnos del ruido inmundo que interfiere en la melodía de una guitarra sobria o del órgano de piedra. Oratorio de Navidad que hace recordar que somos imagen de una Palabra que fue rechaza por la tiniebla. Porque la atravesó con su brillo. El resplandor que nos acerca a un Misterio inagotable.

La experiencia más radical de Navidad no pasa por abarcar mucho ni por estar con todos; sino por dejarse cautivar por la alegría que lo cambia todo. Cerca de Tí, Señor y en paz.